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Leyendas Paranormal

La leyenda de los entierros

Qué son los entierros y en qué consiste la leyenda

De acuerdo a historias antiguas, para la época de los españoles era una costumbre enterrar bajo tierra las riquezas para evitar los asaltos por parte de bandoleros. Pasado el tiempo estos latifundistas han fallecido y han ido dejando estos tesoros escondidos en un absoluto secreto. Se cree que personas “elegidas” comienzan a ver luces por las noches y que dependiendo del color era el tesoro. O sea, luces rojizas se refiere al oro y luces blancas a plata.

Según las leyendas para poder desenterrarlos debe cumplir con ciertas condiciones. Debe ser valiente para poder realizar el hallazgo en lo oscuro de la noche, sin codicia ya que de lo contrario, el entierro se cambia de lugar. El lugar donde hay entierros ocurren ciertos eventos paranormales como luces, chispas como de fogatas y hasta avistamientos de espectros y sonidos metálicos; eso sí, solo ocurre ante personas a quienes hayan sido elegidas o decidido entregarles el tesoro.

Según indican, solo pueden ir a desenterrarlo, un máximo de tres personas y de sexo masculino, de haber una mujer en el grupo, debe de vestirse con su ropa al revés. Otra cosa es que no está permitido mencionar a Dios, ni a la Virgen, ni ningún santo porque el tesoro se moverá de lugar ya que quien lo encuentre le conlleva una maldición pues estos tesoros le pertenecen al diablo. La maldición conlleva muerte repentina de un familiar y el buscador deberá mudarse inmediatamente, lo más lejos posible, y no podrá utilizar el tesoro hasta al menos haber pasado un año del hallazgo.

Hay  algunos mitos y leyendas que alegan que estos entierros están protegidos por duendes. Según esta leyenda, se debe disponer de un mate de brujo, un cirio que haya iluminado a un difunto y una pala. Se enciende un cirio y cuando el mate gire por sí solo, indicara que es el lugar exacto del entierro.

Una vez extraído el tesoro hay que rociarlo con agua bendita y esperar un año antes de hacer uso del mismo. Otro dato importante es que no debe ser tan codicioso de llevárselo todo porque la ambición lo llevaría a la muerte.


Leyendas de entierros en países latinoamericanos

En Chile se cuenta la leyenda de que para el 1819 unos españoles acaudalados contactaron unos compatriotas en la villa San José y llevaron sus riquezas en carretas hasta la Laguna Negra. Pensaban ocultarlo y más adelante buscarlo o dejárselo a sus descendientes. Ya en las inmediaciones de la laguna deciden sepultarse con carretas  y tesoros ya que entendieron no tenían escapatoria y serían alcanzados por los patriotas. Fue un acto de mezquindad y codicia por lo que se cree que todavía por las noches se escuchan los gritos y latigazos, y que aún las almas de estos españoles continúan protegiendo sus tesoros.

Supuestamente esta historia la relató un bisnieto de uno de los criados de los españoles que escapó para no morir junto a sus amos. Otra leyenda nos indica que en la ciudad de Santa Cruz, Chile, en donde aún se mantiene intacta la literatura oral, existió el ultimo cacique de la resistencia del Tampo, quien enterró en dos muros muy gruesos una oyota (calzado a manera de sandalia, hecho en cuero o filamento vegetal que usaban los indios de Perú y Chile) de oro que le había dejado su abuelo. Han tratado de buscar este tesoro, pero unos perros negros evitan que se acerquen al mismo.

Se cuenta inclusive,  una leyenda en la que unos jesuitas que vivieron en Colchagua, Chile, y que eran propietarios de la hacienda Yaquil, al ser expulsados del país y no saber qué hacer con su fortuna, la enterraron en un cerro llamado Nenquen, colocándole una piedra plana en la superficie, la llamaron La Mesa. Dado al peso de la roca no se ha podido sacar el tesoro, además de que se dice haber avistamientos de una señora vieja, delgada y alta que cuida el entierro.

Por otro lado, en Venezuela existe la leyenda de que para el tiempo colonial, las familias acaudaladas realizaban entierros de sus tesoros mayormente en sus patios evitando robos o saqueos de guerra. Una vez fallecían quedaban sus espectros protegiendo sus tesoros. Avisaban a los nuevos ocupantes mediante ruidos, sombras, sueños o luces (verdes, azules o blancas) que flotan y se mueven a gran velocidad. Cuando estos conseguían el tesoro debían orar para que el alma de estos espectros pudiera lograr descansar en paz.

En México, para los tiempos de la Revolución Mexicana y la Cristiada, eran comunes los asaltos a las haciendas y demás, por lo que se tomó por costumbre enterrar sus tesoros en pisos, pozos, macetas y patios utilizando ollas o cajas de madera para acomodarlos antes de ocultarlos. En ocasiones fallecían sin informar a familiares sobre sus resguardos. Algunos mitos indican que si el dinero llegaba a las manos que no debía estar, se convertía en cenizas. Pero existe una explicación para esto, y es que algunos envases eran llenados con cenizas y otros contenían tesoro para que cuando encontraran cenizas se fueran con el engaño y dejaran de buscar el tesoro.

Otro mito era que quien encontraba el tesoro moría, pero esto se refuta o explica con la aseveración de que el oro y la plata con el tiempo generan un gas letal. Hay quienes debaten la veracidad de que se produzca gas letal o si este es en verdad dañino para el ser humano. Se dice que es el mismo dueño de las ollas,  ya fallecido, quien facilita el camino para encontrar el tesoro y así descansar en paz.

Otra creencia son las señales que el alma del fallecido deja a quien debe localizarlo. Además, existe un ritual que supuestamente debe hacer el desenterrador para que no le haga daño. Algunos dicen que hay espíritus buenos custodiando el tesoro y también existen malignos al pendiente de estas riquezas, por lo que no se deben despertar los demonios que la custodian.

 

Conclusión

Los mitos o leyendas se esparcen por una infinidad de territorios y países con respecto a entierros de tesoros y eventos paranormales relacionados al mismo, datan de fechas remotas tanto como de recientes. Aquí solo se han mencionado algunos de estos casos por lo que se recomienda que para quienes les interesa este tema busquen más información ya que existen más casos y más países en que este evento supuestamente existe de acuerdo a sus residentes.

Todo se vuelve un aspecto cultural de cada territorio, enmarcando una época, costumbres, etc. por lo que todavía se mantiene vigente. La existencia de los entierros se mantiene viva al pasar del tiempo. Se ha debatido y en algunos no se ha podido tener una explicación lógica de los hallazgos acaecidos en dicho lugar. Es por tanto, que dejo aquí ciertos datos para despertar su curiosidad sobre este tema y a la vez les motivo a que escudriñe más sobre el mismo.

Juzgue usted y llegue a sus propias conclusiones.


Referencias

 

 

 

 

 

 

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