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Las Ondas Gravitacionales podrían ser el medio de comunicación extraterrestre

Es interesante señalar que llevamos décadas tratando de localizar alguna señal que revele la presencia de seres inteligentes más allá del planeta Tierra. Los científicos han trabajado arduamente al respecto por medio de instrumentos potentes como telescopios y detectores, sin éxito alguno.

Por lo que se continúan analizando todas las posibilidades, medios y frecuencias con las que se logre una hipótesis de que alguna civilización alienígena haya estado comunicándose. Dado a que hay una infinidad de probabilidades de que exista vida «ahí afuera», por tanto puede haber la existencia de tecnología avanzada para comunicarse con el resto del universo.

Según nosotros utilizamos las ondas de radio, puede que una civilización alienígena haya desarrollado una tecnología de comunicación completamente diferente.También cabe la posibilidad de la creación de unas máquinas lo suficientemente potentes como para que su actividad pueda ser registrada dentro de nuestro planeta.

Existe un nuevo estudio que sugiere que una civilización avanzada podría haber construído  un dispositivo capaz de permitir comunicación a grandes distancias por medio de ondas de gravedad. El objetivo sería captar esas señales y así encontraríamos la forma de comunicarnos.


La última propuesta científica dirigida por Marck Abramowicz y su equipo relacionado al tema

La última propuesta científica dirigida por Marck Abramowicz, de la universidad sueca de Gotemburgo, sugiere la posibilidad de que ET dispongan de una tecnología capaz de generar ondas gravitacionales. O sea, las tenues ondulaciones del tejido mismo del espacio tiempo producido por fenómenos violentos como supernovas o colisiones de agujeros negros. Esto se asemeja al que provoca una piedra en un estanque.

Según Abramowicz y su equipo, ésto se lograría con sólo hasta con un pequeño cambio operativo de la antena de la misión LISA, detector espacial de onda gravitacionales proyectado por la Agencia Espacial Europea cuyo lanzamiento está previsto para el año 2034.

La misión LISA consta con tres naves, dispuestas en triángulo a 2,5 millones de km de la Tierra. Al combinarse funcionan como un enorme detector de ondas gravitacionales en órbita. Si se aplica el cambio sugerido por Abramowicz podría permitir también, el descubrimiento de una civilización avanzada dentro de nuestra galaxia.

Dado a que nuestra existencia se debe a una combinación de circunstancias, lo mismo pudo haber ocurrido para cualquier otra civilización avanzada. Sin embargo, pueden éstas estar conscientes de la propiedad única de nuestro centro galáctico.: que alberga un agujero negro masivo más cercano y accesible a nosotros.

Abramowicz sugiere que esta civilización puede haber colocado tecnología en la órbita de este agujero negro para estudiarlo y extraer energía de él y para fines de comunicación. En otras palabras, que el centro de la vía Láctea sería perfecto para colocar una baliza que transmita mensajes al resto de la galaxia.

Los autores de este estudio nombran esta baliza con el nombre de «El Mensajero» y lo creen capaz de detectar ondas gravitatorias procedentes de cualquier lugar y de cualquier dirección. En otras palabras, que no estaría limitado a estudiar sólo un sector del universo.

Sugieren que tal dispositivo no puede ser demasiado pequeño porque podría afectar la producción de amplitud de ondas gravitatorias y tampoco demasiado grande porque necesitaría demasiada energía para mantenerse en la órbita de Sagitario A. Por tanto recomiendan que debería tener al menos el tamaño de Júpiter.

Si resulta que Abramowicz tiene razón, entonces podríamos captar la primera onda gravitacional de origen artificial de la historia. Aunque todavía quedaría la duda de que como tal dispositivo es capaz  de emitir durante miles de años luz,  puede que para cuando la recibamos entonces,  los emisores ya no existan.

Conclusión

La capacidad de comunicarnos con el resto del universo resulta interesante y tal vez ayudarnos en nuestro crecimiento. Aunque todavía esté solamente en estudio, al menos resulta emocionante que ya se estén dando pasos para lograrlo. Esperemos que para los próximos años y con la misión LISA pautada para el año 2034 se hayan alcanzado grandes descubrimientos y saber si la teoría de Abramowicz es correcta.


Referencias

 

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